Pocos deben tener semejante privilegio: poseer indumentaria y una medalla de un atleta olímpico. En esa lista puede anotarse el gobernador de la provincia, José Alperovich. "Hace mucho tiempo que quería dialogar con él. Yo vengo trabajando hace bastante y las distinciones siempre me las habían hecho los medios de comunicación, asociaciones o clubes. Nunca me habían hecho algo interesante quienes son nuestros representantes", explicó. Sin esperar invitación, "Emma" le llevó de regalo al gobernador la medalla de oro que ganó en la etapa de la Copa del Mundo de Miami.
Lucenti estuvo a la altura de la investidura que él deseó visitar: en un elegante cuadro enmarcó la presea y el parche con su apellido que usó en la competencia. "Fue algo mutuo y por tantas veces que insistí con declaraciones se abrió esa puerta que se les abre a otros deportes y que sentía que estaba cerrada", dijo sobre un encuentro cargado de simbolismo según las palabras del yudoca. "Lo que intento es comunicar y trascender para que los chicos se incentiven. Quiero que el deporte no sea un gasto y los chicos lo puedan tomar más en serio. Si el gobierno no está ayudando y fomentando, se hace más difícil", analizó Lucenti.
"Para mí es muy lindo que mi mamá o mi papá vayan por la calle y la gente les demuestre el cariño. Por eso yo quería retribuirle algo al pueblo a través de la máxima autoridad que ahora es él. Pero si en otro momento hubiera sido equis persona también se la hubiera dado", reconoció.
Entretenido
Del encuentro en el despacho de Alperovich, Lucenti guarda recuerdos divertidos. "Lo primero que dijo es: 'igualito a la hermana'", dijo entre risas. Sucede que el atleta tiene un gran parecido con su hermana Mariana, que es periodista.
"Después de charlar un rato me dijo: 'usted es un gran luchador'. Y se puso a disposición para ayudarme", indicó. Al mismo tiempo, aprovechó la ocasión para dejarle una carta en la que lo invitaba a la competencia. "Sería bueno que alguien esté en nombre de todos los tucumanos", anheló.